El martes fue el día de mi primera sesión, aunque conseguí desarrollar los contenidos que tenía previstos, noté a la clase algo distraída por lo que decidí tomar medidas para la siguiente sesión. El jueves, día de la segunda sesión, me dirigí a los alumnos en un tono más serio: "puede que me haya equivocado tratándoos como personas mayores, si seguimos así la clase no será tan distendida como hasta ahora". Creo que surgió efecto y logré mantener la clase controlada.
También el jueves, en la reunión semanal, tuvimos un charla con la orientadora. Nos sirvió para darnos cuenta de la falta de medios y personal que sufren los centros educativos en todos los campos. Vimos como se elabora una hoja de intervención y las limitaciones que la ley pone a los profesionales.
El viernes asistimos a una reunión con los alumnos de segundo de Bachiller. El objetivo de esta reunión era orientar a los alumnos hacia el examen de selectividad que tendrá lugar en el mes de junio.
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